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Biografía de Francisco Cándido Xavier

Francisco Cándido Xavier nació en Pedro Leopoldo, Estado de Minas Gerais, Brasil, el 2 de abril de 1910. Miembro de familia numerosa, huérfano de madre a los cinco años, conoció toda la amargura de ser niño pobre, abruptamente arrojado de las suaves faldas maternas para caer en manos nerviosas de la madrina que le aplicaba castigos corporales a diario. Tras dos años de sufrimiento, durante los cuales añoraba el reencuentro con la madre, volvió al hogar paterno, gracias a los esfuerzos de Cidália, la joven bondadosa con quien se unió el padre.

Las dificultades de subsistencia material fueron constantes durante toda su infancia y adolescencia. Muy temprano, a los ocho años y medio, el niño Chico empezó a trabajar para aportar al sustento de los hermanos, que eran quince en total. “Chico” es el apodo familiar brasileño para el nombre “Francisco”.

A la par de esa lucha por conseguir el pan de cada día, extraños fenómenos sucedían en su existencia, que le causaban conflictos psicológicos intensos. A los cuatro años y medio ya registraba la presencia de espíritus que le decían cosas incomprensibles para su mentalidad infantil. Veía a la madre desencarnada en el patio de la casa de la madrina, que le recomendaba tener paciencia para afrontar el sufrimiento. En la escuela pública, en donde efectuó los estudios primarios, escuchaba a los espíritus que le dictaban versos y composiciones sobre los temas más variados. Sus conflictos aumentaron en la adolescencia, cuando la fe católica en que se educó, reprimía todo ese contenido fenomenológico que sin embargo crecía con el tiempo, sin que tuviera alguna explicación.

A los 17 años se hizo espiritista. Una de sus hermanas, María Pena Xavier, se enfermó y solamente el Espiritismo la curó porque se trataba de obsesión espiritual. El joven Chico encontró, en ese entonces, la explicación para todas las ocurrencias extrañas de su infancia y adolescencia.

El día 8 de julio de 1927 recibió el primer mensaje escrito, firmado por un espíritu amigo, y a partir de ese momento no cesaron sus actividades en el campo mediumnímico de la psicografía.

Trabajó en varios lugares y finalmente se estabilizó como funcionario del Ministerio de Agricultura del Estado de Minas Gerais, el cual mantenía la Hacienda Modelo en Pedro Leopoldo. Trabajó por 30 años corridos, sin vacaciones, sin domingos o días de descanso. Vivió siempre modestamente y ayudó a la educación y sustento de sus hermanos y sobrinos. En 1959 se trasladó a Uberaba, en el conocido “Triángulo Minero”.

Chico recibió 320 libros de más de 600 autores espirituales que incluye trovas, poemas, novelas históricas, cuentos, alegorías, reportajes, instrucciones doctrinarias y revelaciones científicas. Inició la recopilación en 1932 con Parnaso de Extra Tumba, obra maestra de la literatura mediumnímica, que incluye poemas de poetas luso-brasileños con el mismo estilo que los caracterizó en vida.

Las obras recibidas han sido traducidas a 33 idiomas y sólo en Brasil se han editado más de 18 millones de ejemplares.

En su producción mediumnímica hay aspectos de enseñanza. El primero es el consuelo, porque los mensajes sustentan a los corazones debilitados por el dolor y les devuelve el aliento para vivir al comprobar la existencia de la vida más allá de la tumba. Otro aspecto es la instrucción doctrinaria, como complemento de la obra codificada por Allan Kardec; y está también el aspecto de revelación con informaciones importantes en el sector científico y en el campo social, que se han confirmado a lo largo del tiempo.

Es importante señalar que el médium no se benefició jamás de las ganancias financieras recaudadas con la venta de las obras. Éstas han sido destinadas para institutos benéficos como hospitales, abrigos para los desamparados, hogares para huérfanos, ayuda a los niños carentes, etc. Aun cuando la situación familiar era de gran pena, jamás aceptó ayuda. Siempre vivió de su modesta jubilación como funcionario.

Chico Xavier recibió títulos honoríficos de ciudadanía en un sinnúmero de ciudades brasileñas y más de un millón de firmas lo propusieron para el Premio Nóbel de la Paz.

Chico Xavier desencarnó el 30 de junio de 2002. Murió tranquilo como un ave que regresa a su tierra de origen.