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Biografía de Allan Kardec

Allan Kardec fue el codificador del Espiritismo. Nació en Francia el 3 de octubre de 1804, bajo el nombre de Hippollite León Denizard Rivail, en un hogar donde la elevada cultura estaba ya profundamente asentada. Hizo sus primeros estudios en Lyon y los completó en Yverdum (Suiza), en el Instituto del célebre profesor Johann Heinrich Pestalozzi, conocido por ser uno de los más respetados centros de enseñanza de toda Europa, y por donde pasaron famosos intelectuales de aquella época. Aquí Kardec fue un discípulo brillante en Ciencias y Letras.

Kardec hablaba correctamente alemán, inglés, español y holandés. De regreso a París funda allí un Instituto de Enseñanza semejante al de Yverdum. Y como educador publica numerosos libros, gracias a los cuales, a pesar de verse arruinado por problemas familiares, consigue sobrevivir económicamente. Daba también clases de química, física, astronomía y anatomía comparada.

En 1854, con 50 años, Kardec oye hablar por primera vez del fenómeno de las mesas giratorias que en esa época estaba de moda. Fue su amigo Mr. Fortier (magnetizador) el que le dijo, “He aquí una cosa extraordinaria, no solamente se hace girar la mesa, magnetizándola, sino que se le hace hablar, se interroga y ella contesta.” El codificador contestó, “Yo creeré en ello cuando lo vea y se me haya probado que una mesa tiene cerebro para pensar, nervios para sentir, y que puede convertirse en sonámbula. Hasta entonces permitidme que no vea en ello más que un cuento de niños”.

En 1855, Kardec encontró a su amigo Carlotti que le describe estos fenómenos, y le sugiere que pudieran estar provocados por espíritus. Esto despierta su persistente curiosidad de estudioso e investigador. En mayo de 1855, acompañado de Mr. Fortier, Kardec visita la casa de una conocida sensitiva, Madame Roger.

Esta reunión le causa una impresión profunda y, allí mismo, es invitado a asistir a una sesión de experiencias mediúmnicas. Cuando sale, dice, “Fue allí donde, por primera vez, puedo dar testimonio del fenómeno de las mesas giratorias, que saltaban y corrían, en condiciones tales que la duda no era posible. Allí vi también algunos ensayos imperfectos de escritura mediúmnica”.

Impresionado, comienza una amistad con la familia Baudin, a cuyas reuniones es invitado. Nos cuenta, “Fue allí donde hice mis primeros estudios sobre el Espiritismo, más fundamentados sobre las observaciones que sobre las revelaciones. Apliqué a esta nueva ciencia, como lo había hecho siempre, el método experimental. Jamás senté una teoría preconcebida. Observaba con atención, comparaba, deducía y sacaba conclusiones; de los efectos me remontaba a las causas mediante la deducción y el encadenamiento lógico de los hechos y admitiendo la viabilidad de una explicación solamente cuando podía resolver ella todas las dificultades inherentes al tema … Éste es el procedimiento que utilicé toda mi vida, a partir de los veinticinco o veintiséis años. De entrada comprendí la gravedad de la investigación que emprendía y entreví en estos fenómenos la clave del oscuro y controvertido problema del pasado y del porvenir de la humanidad, la solución y la respuesta a todas mis búsquedas. Se trataba de una revolución completa en las ideas y en las creencias; por tanto, debía actuar con circunspección y no a la ligera; ser positivista y dejar los ideales de lado para evitar afirmaciones ilusorias.”

En 1855 recibe de su amigo Carlotti y de un grupo de estudiosos 50 cuadernos conteniendo relatos de experiencias y comunicaciones diversas, pidiéndole que analice y ordene el contenido. Una noche, en una de las sesiones en casa de la familia Baudin, Kardec recibe una comunicación de su espíritu protector. Éste, nombrado Espíritu de la Verdad, le revela una anterior encarnación con los druidas en la Galia y cuyo nombre, en aquellos tiempos, fue Allan Kardec. Así mismo, le comunica su ayuda en la importante tarea para la que ha sido destinado. A partir de este momento Allan Kardec se lanza al trabajo, recibiendo comunicaciones separadas a través de diferentes médiums ( Japhet, Croset, Dufaux, Aline, hermanas Baudin, etc.) para comprobar su legitimidad.

El 18 de abril de 1857 publica el libro que marcará el inicio del Espiritismo, El Libro de los Espíritus, bajo el nombre de Allan Kardec. El próximo año, en 1858, editó la Revue Spirite (Revista Espírita) y en 1861 publica El Libro de los Médiums. Su texto comprueba el carácter científico de la Doctrina Espírita, y provoca un gran revuelo. Ese mismo año 300 libros espíritas son quemados en Barcelona por la inquisición española. Tiempo después, Kardec recibe, a través de un médium, el siguiente mensaje del obispo de Barcelona, autor del acto de fe que decretó la incineración de los libros, y que ya había desencarnado: “Está escrito. Tú quemaste las ideas y las ideas te quemaron. Rogad por mí; rogad, porque es agradable a Dios la oración del perseguido para con su perseguidor. Habla el que fue obispo y ahora no es más que penitente”.

En 1864 publica El Evangelio Según el Espiritismo. En 1865 publica El Cielo y El Infierno. En 1868 publica La Génesis. Allan Kardec desencarnó en 1869, teniendo 64 años.

Muchos libros espíritas se han publicado después, pero en los del codificador se resume la doctrina espiritista que enmarca la orientación de los espíritus superiores y sus mensajes. Además, estos libros, por su extenso tratamiento del tema, contienen innumerables descubrimientos, muchos de ellos verificados después por la ciencia.

En el mismo año de la desencarnación de Kardec, la Sociedad Dialéctica de Londres nombró un comité para estudiar los fenómenos del Espiritismo, que se propagaba por toda Europa y después de meses de investigaciones, sus 22 miembros concluyeron que los fenómenos eran auténticos. Muchas otras investigaciones sobre los fenómenos y las tesis espíritas han concluido y aceptado la propuesta del Espiritismo.